2 de mayo de 2007





(Por D.A.C.)


Ártico me siento a veces
cuando trato mirarte,
como la luz imprecisa
que pasea serena
por el cielo inmenso.

Siento el frío del dilema,
de tu relieve sin calificativo,
de tus ojos cuarteados
y de tu palabra en ruinas.

Escucha lo que te digo:
si al alba claudicas,
mientras emerge el sol morirás,
y cada día serás más muerte.

Tu derrumbe acelerado,
dejó un pozo tras sí,
abismal como tus miedos
insondable como el suspiro herido
en que anidas.

La luna te amedrenta
escuchas taciturno,
temeroso,
cómo grita tu sentencia.

Tu sonrisa es doliente,
como noches que amontonan
detrás de apariencias,
una soledad sin límites.

No consientas más tinieblas
¡que te mueres!
No claudiques más,
jamás batallaste por ti,
ya es hora.

No te vistas de miradas
ni de palabras ajenas.
Vive con los ecos que te brotan
y compréndelos con ternura sincera.

Ponte el alma por sandalia
para poder caminar
aunque sangres
con las piedras del sendero.

Mas no te desnudes al todo,
desvístete ante ti,
y procura amar tus formas,
escuchar tus gestos
si lo que proyectas es vivir.

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P.D. Gracias por tanta dedicación

1 comentario:

hermes dijo...

Pues me consta que está batalleando y de firme.
¡ Ánimo , amigo !