
DE VUELTA....
El próximo 22 de junio hará cuatro años de la última actualización que hice a este cuaderno de bitácora. 4 años en los que podría decir que he evolucionado hacia una persona distinta, no tanto en mi forma de ser (que sigo siendo el mismo) sino en cuanto a mi forma de pensar en algunos aspectos de mi vida.
Tengo la suerte de contar en mi vida con dos personas maravillosas. Una de ellas es mi hija, a la que tengo devoción absoluta y por la que sin lugar a dudas daría mi vida. Pero sería merecedora de otro cuaderno de bitácora dedicado absolutamente para ella. Es una de mis cuestiones pendientes.
La segunda persona es mi chico, D, al que le profeso una admiración que no sabría como describir. Gracias a él tuve el valor suficiente para romper con mi vida anterior y zambullirme en una historia de amor de la que estaba (y sigo estando) totalmente convencido que funcionaria. Y está funcionando, con sus dificultades. Tuve la entereza de saltar a lo desconocido, con muchos miedos, con muchas culpas, pero con mucho amor. Ha sido la red que ha recogido todas mis caidas y el pañuelo de mis lágrimas, la persona que me daba la mano cuando me quedaba rezagado y el que me empujaba a seguir cuando los ánimos me han flaqueado.
Realmente han sido cuatro años de descubrimientos, de encontrar rumbos distintos, de encontrar quizás mi propio rumbo, en definitiva han sido cuatro años de felicidad verdadera.
No voy a ocultar que en este camino no todo ha sido una alfombra roja. Conflictos, miedos suyos y mios, lágrimas, más miedos. Mi balance en cualquier caso es definitivamente positivo.
Y así pensaba yo que era también para él. Sin embargo, llevamos algo más de un año en el que sus miedos han ido creciendo y sus preocupaciones tambien.
Relatar todo lo que ha ocurrido este año sería un poco tedioso y complejo. Podría resumir que D ha necesitado que yo evolucionara en nuestra relación intentado integrarlo más en todos los aspectos de mi vida. Esta revelación me la hizo hace un año en unas vaciones a Lanzarote. Mi mundo se vino encima de repente. Se me agolparón mucho miedos y dudas por no saber como resolvería todas sus necesidades sin "abrirme" al mundo. Pero creo que supe avanzar en lo que D me pedía y así me lo ha hecho constar. He de reconocer que ahora me alegro mucho porque D está más integrado en mi vida.. pero sigue sin ser suficiente. Las cosas han ido transcurriendo de forma más o menos normal durante este pasado año. Hay un aspecto de mi relacion sobre el que no voy a contar nada y que supuso un gran descubrimiento para mi y que ha hecho cambiar mi perspectiva de las relaciones de pareja. Algo que yo nunca hubiese pensado que me ocurriría y sobre todo que aceptaría calladamente, aunque no sin dolor.
Como decía, D está más integrado en mi vida y yo he evolucionado bastante pero D no está satisfecho todavía, aunque me asegura que es él ahora quien tiene que evolucionar y aceptar la situación que tenemos actualmente. Literalmente piensa que es "un hombre con suerte por tener lo que tiene, y que otras personas en su lugar estaría feliz". Pero su sonrisa no se dibuja en sus labios como antes. Siente necesidad de "hacer cosas para mejorar, pero no las hace" y pierde el tiempo en pensar y lamentarse pero no hace nada por remediarlo". Esto lo dice D. Sigue sintiéndose insatisfecho. Y lo peor de todo es que no se como puedo ayudarlo.... Me siento impotente y maniatado y ahora si que tengo miedo a perderle. Más que nunca. Y no es miedo a la soledad... es miedo a dolor de amor. Es miedo a perder a la persona que da sentido a mi vida.
Anoche estuvimos hablando, como pocas veces hemos hablado. Y me siento bien. Hemos hablado de todo con tranquiliad y madurez... pero esto será el argumento de otra entrada.
Tengo la intención de contar mis sentimientos a sabiendas que nadie me lee, pero no me importa. Lo necesito, necesito descubrirme a mi mismo. Será como una terapia. Y me sentiré mejor.
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