Necesito escribirlo y contarlo.
Otro verano más me sacudió un secreto. Parece que mis veranos están hechos para esto, para descubrir secretos, de forma involuntaria y azarosa.
A mis manos llegaron papeles por el mes de julio, a mediados. Unos minutos fueron suficientes para comprobar la reiteración de un numero (fechas, horas y mes tras mes), el más repetido. La persistencia en el tiempo es lo que más miedo me da, porque no se lo que eso significa. Pero acepto.
No quise seguir mirando los papeles, me asustaba seguir descubriendo..... Los destruí e hice las gestiones oportunas para que no los volvieran a mandar más.
Lo peor de todo esto es que soy sufridor en la soledad.
¿A quién puedo contarlo?. Me dirían cosas que no quiero escuchar.
Jamás pensé que querer a una persona (y sus circunstancias) me dolería tanto.
Pero debe ser el precio que debo pagar por mis errores anteriores. Debe ser. Si es así lo acepto. Pero duele.
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