25 de septiembre de 2013

Mi regalo

Esta mañana he sentido un cálido abrazo de despedida. Un beso sincero y amoroso.
Me ha reconfortado, me ha hecho sentir único.

La noche también fue perfecta. Cómo a mí me gustan las noches.
Adoro estos 5 minutos antes de apagar la luz de la mesilla. Los dos, cara a cara. Su sonrisa, su preciosa sonrisa. Unas confidencias, unas risas y un largo beso de buenas noches y un abrazo, un te quiero y hasta mañana, que descanses. Es una rutina de la que no me canso, jamás me cansaré. Esta vez la despedida se alargó un poco más... quiso más besos y más abrazos, mas caricias, sexo.

Tenerle entre mis brazos todas las noches es un lujo para mi. Un regalo por el que dar las gracias, a pesar de todo lo demás.




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