Mis miedos siempre están presentes, forman parte de mi vida y por mucho que me empeñe en intentar evitarlos reaparecen como fantásmas lánguidos y susurrantes para venir a golpearme con sus chirriantes cadenas... miedos, que son estúpidos porque se desvanecen o porque se transforman en otros nuevos que de nuevo vuelven a golpear mi sosiego. Y razones no me faltan.
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