UN SENTIMIENTO
(Por D.A.C.)
Se me acabó la paz. Estás en todas partes, en el fondo del tazón de mi desayuno, en los cojines de mi cama, en los tiradores de las puertas, en el reflejo de la luz que se filtra a través de las ventanas. Te veo en las en las gotas de la lluvia, en las partículas del aire que suspiro, en el calor que queda en la cocina después de preparar mis alimentos. Eres la última imagen que tengo en la cabeza antes de dormirme y la primera que me llega al despertar. A veces entorno los párpados para verte mejor, y regresar a la cafetería en la tarde cuando te conocí y un escalofrío me recorre la espina dorsal, un motín agita hasta las últimas terminaciones nerviosas de mi interior y mis ojos se le llenan de lágrimas. Todo esto me sorprende, porque nunca pensé que el amor pudiera causar ninguna reacción física, así que no comprendo el sudor de mis manos y el temblor de mi boca cuando te recuerdo
No puedo pensar en otra cosa. Lo hago todo imaginando que es para ti y sólo para ti, porque ya no hay nada más en el mundo que mi niño de ojos color avellana, mi científico loco rodeado de células, plantas, secuencias de ADN y tubos de ensayo. Recuerdo una y otra vez aquella tarde que te vi aferrado a una taza de café, acariciando distraído su contorno mientras me mirabas y me hablabas de tu vida, planteando un futuro sin mi al que yo asentía en los mismos términos.
Empeño las horas libres paseando sin rumbo por las incógnitas de esta ciudad, esperando encontrarte en cada esquina y queriendo no encontrarte nunca. Se me hiela la sangre en las venas cuando creo adivinar tu figura avanzando por la calle, y entonces deseo que no seas tú, porque el corazón me palpita dentro del pecho hasta lastimarme y la respiración se me paraliza, y cuando en efecto descubro que se trataba de otro hombre y que las ansias de verte han engañado mis sentidos, vuelvo a buscarte en los rostros de todos los que se cruzan en mi camino.
Mas cuando no apareces por ningún sitio, comienzo a pensar que aquella tarde conocí un fantasma. Paso por delante de tu trabajo media docena de veces con la esperanza de verte tras el cristal, pero no lo consigo, y acabo dejando la posibilidad de verte de nuevo al arbitrio del mismo azar que nos ha reunido.
3 comentarios:
Leo con respeto y admiración tus palabras D.A.C., porque cuando un corazón desnuda sus sentimientos, cuando transforma sus anhelos y sus temores en palabras; es algo tan íntimo que solo me inspira respeto. Siempre me pregunto si el azar existe... no sé, pero de ser así, deseo que ese azar vuelva a reunirte con quien amas y esta vez sea para no volver a separase.
Cuando un sentimiento es cristalino y se refleja en otro de similares características, emite un centelleo especial que permite a los seres que los poseen amalgamarse.
La dificultad estriba en no dejar que ese sentimiento se empañe, para que la luz que despide sea siempre visible por el ser amado.
Espero ser el faro que ilumine el camino de mi enamorado, y que su luz guíe los días que me restan.
Y nada vale nada a su alrededor,
creen que inventaron el amor...
El destino, ese resbaladizo ser de fábula que se empeña en jugar con nosotros, ha hecho cobijo en vuestra alma.
Tratarle bien para que no os olvide nunca.
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