14 de abril de 2007

LA FLOR MARCHITA

(Por D.A.C.)



Estuve paseando por el parque, sentí un escalofrío que recorrió mi espalda desde los riñones hasta la nuca, lo mismo que cuando me soplas levemente en el lecho, y dirigí mi mirada a mi izquierda, notaba tu presencia, pensé que estabas allí, creí verte por un momento. Iluso de mí, tan solo había una flor, una minúscula amapola nacida entre el manto de césped, sola, aislada, huérfana de hermanos y hermanas que la cobijasen y la protegiesen del viento. Tímido punto de color entre la tapiz homogéneo, que resaltaba en la distancia, y simulaba el único ser ajeno a toda una multitud.
Igual que tú, pensé. Disparejo a todos los que te rodean, disímil entre tus iguales, incomparable con alguien, infinitamente otro entre tanto duplicado. Fue por ello y solo por ello que decidí que aquel brote debía acabar entre tus manos, hacerte compañía, para que tú también pudieses admirar su belleza.

La arranqué, sin pensarlo, sin cavilar las consecuencias de aquel acto instintivo, sin reflexionar sobre la necesidad que tenía aquella planta de residir sobre la tierra que pisaba, sin examinar la atrocidad de sesgar una vida para ofrecérsela a otra.

¡Maldito sea el momento!, el color mudó al instante, los pétalos quedaron sin brillo, el tallo se marchitó entre mis dedos, su aroma se desvaneció mezclado con la brisa. Y a pesar de todo todavía la amapola me regaló un hilo de savia que manchó mis manos dejando mi piel suave y aterciopelada.

Con el viento los pétalos comenzaron a desprenderse. El primero me enseñó la futilidad de mis miedos, había arrancado la flor para agradarte, para provocarte una sonrisa, y en verdad no necesitaba aquel presente para lograrlo, esos sentimientos debía provocarlos con mi presencia. El segundo iba cubierto de una capa de soberbia, y entendí que era lo que me sobraba, pues mi altivez en muchos casos hace que no valore suficientemente todo lo que me ofreces. Al tercero le costó más soltarse del cáliz, y eso me recordó que yo me aferro a ti como el asa a la taza, como la sal al mar, como la brisa al viento, a pesar de que sé que debo dejarte vivir libremente y elegir tu propio destino. Con la caída del cuarto me quedé sin nada, desnudo, con un simple hierbajo entre mis manos, sin ilusiones, se me había acabado la vida.
Por amor a ti, maté aquel ser vivo y comprendí que para cuidar este sentimiento, solo me tengo a mi mismo, solo puedo ofrecerte lo que soy y lo que tengo, no puede haber florituras ni oropeles que maquillen la realidad, no merece la pena mostrar una cara distinta para enamorarte, puesto que si algún día por error, o por rutina apareciese otro rostro desconocido por ti, caerían ante tus ojos todos los pétalos de los que me habría recubierto.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Una flor, solo una, no me cabían más en las manos. Estaban ocupadas, llenas de tí, abarrotadas por tu pasión.
Pero fui torpe, pensar que una flor pudiera suplir una brizna de tu amor.
Me equivoqué pensando que la efímra belleza de la amapola pudiera iluminar tu rostro, cuando lo único que puede hacer feliz a alguien como tú es tratarte como te mereces, con ternura, repeto y cantidades ingentes de cariño.

Rosa dijo...

No, no hace falta que cubras tú esencia con nada. Y tienes razón en ocasiones es mejor tener un poco de quien amas antes que vaciar tú vida. Las flores son más bellas sobre la tierra que les da vida, acariciadas por el sol de la mañana, mecidas por la brisa fresca de la tarde, bañadas por el rocio de la mañana; que luciendo mustias en un jarrón.Tus sentimientos son bellos y que dicha para aquel que los despierta.
Permiteme ponerte la letra de una canción de Pablo Milánes, es sencilla, pero sabes... es el amor como yo lo sueño.

"Todavía quedan restos de humedad
tus olores llenan ya mi soledad
en la cama tú silueta
se dibuja cual promesa
de llenar el breve instante
en que no estas.
Todavía no pregunte...
¿te quedaras?
Nadie sabe al día siguiente
lo qué hará.
Rompe todos mis esquemas
no confiesa ni una pena
no me pide nada a cambio
de lo que da.
Suele ser violento y tierno
no habla de uniones eternas,
más se entrega cual si hubiera
solo un día para amar.
No comparte una reunión,
más disfruta la canción
que comprometa su pensar.
Todavía no pregunte...
¿te quedaras?
Temo mucho la respuesta de un
¡jamás!. Lo prefiero compartido, antes que vaciar mi vida,
no es perfecto más se acerca
a lo que yo... simplente soñe"

Anónimo dijo...

una vez hace mas de diez años con el amor de mi vida le cambiamos la letra a esta cancion...
quedo asi:
todavia quedan restos de humedad
tus olores queman ya mi soledad
tu silueta se dibuja cual promesa e de llevar entre tu y yo
todavia pregunte te quedaras
temo mucho a la respuesta de un jamas....
y asi eres tu violenta y tierna, no la de uniones eternas pues te entregas cual si hubiera un solo dia para amar
es poeta al corazon pero odia la cancion que comprometa su pensar.
todavia pregunte te quedaras, temo mucho a la respuesta de un jamas,
te prefiero compartida antes de vaciar mi vida.
no es perfecta pero si es...lo que simplemente soñe.

mi amor se llama Edgar Estuardo Paz el me la canto asi de esa forma y me parece mas bella de lo que la cancion realmente es, el y yo nos casamos, nos separamos y ahora el se casara de nuevo ... y hoy recuerdo esta cancion y recorde lo mucho q lo amo. marisol kress